Inicio Actividad Criminal Las dos caras del síndrome de Munchausen

Las dos caras del síndrome de Munchausen

0
216

En el transcurso de los últimos años se ha dado a conocer una gran variedad de información relativa al Síndrome de Munchausen por Poderes, también conocido como Trastorno Facticio Impuesto a Otros; el cual se da, cuando una persona miente sobre la salud de otra, haciéndole creer tanto a la víctima como a los demás, que padece de alguna patología, ya sea provocando lesiones u obligando por medio de engaños, al consumo de medicamentos, que la persona afectada cree necesarias para vivir. En la mayoría de los casos sucede por parte de los padres hacia los hijos, es por ello, que este trastorno se considera una nueva variante del maltrato infantil.

Luego de dos trágicas muertes ¿Quiénes son las verdaderas víctimas?

Caso Gypsy Rose Blanchard

Uno de los casos que conmocionó a los Estados Unidos y ha dado la vuelta al mundo, es el de Gypsy Rose Blanchard, quien el pasado 18 de diciembre, obtuvo libertad condicional, luego de haber sido condenada a 10 años de prisión por ser cómplice junto a su novio del asesinato de su madre en el año 2015.

El juicio relativo al caso anterior, se llegó a un acuerdo debido a que se comprobó que Gypsy desde muy pequeña había sufrido múltiples abusos por parte de su madre, quien padecía del Síndrome de Munchausen y durante toda su vida la hizo creer que sufría discapacidades tanto mentales como físicas. La mujer conocida como Dee Dee Blanchard, sometía a su hija a fuertes tratamientos y terapias para combatir enfermedades como leucemia, distrofia muscular, epilepsia, defisiencias visuales, auditivas cognitivas, etc; todo ello con el objetivo de recibir ayudas del Estado.

Sin embargo, con el paso de los años Gypsy se empieza a dar cuenta de lo que está haciendo su madre con ella, pues los maltratos comienzan a ser más fuertes, llegando al punto de ser golpeada y encadenada a su cama. Es por ello, que queriendo escapar de la realidad y ya siendo adulta, se une a un sitio web, a escondidas de su madre y conoce al que se convertiría en su novio, ella convence al chico de ayudarla a orquestar el asesinato de su madre; pues consideraba que era la única manera del ser libre, él acepta y en el año 2015, mientras Dee Dee duerme, el joven comete el crimen utilizando un cuchillo proporcionado por Gypsy, quien se mantuvo en el baño mientras su novio asesinaba a su madre.

Ambos jóvenes fueron condenados, el chico a cadena perpetua por asesinato en primer grado y Gypsy por un acuerdo, se declaró culpable y fue condenada a 10 años de prisión por asesinato en segundo grado, obteniendo recientemente su libertad condicional, luego de haber cumplido un 85% de su condena.

Actualmente está casada, y aunque en declaraciones ha mantenido que la muerte de su madre le trajo libertad, también afirma que se arrepiente todos los días de lo que hizo.

Caso Maya Kowalski

Ahora bien, relatado el anterior caso, también nos vamos a referir a otro igual de impactante, estamos hablando de la historia de Maya Kowalski y su familia. La cual empezó en el año 2015 cuando la niña de 9 años en ese entonces, comenzó a padecer de unos síntomas muy extraños que empezaron a preocupar a sus padres, Beata y Jack Kowalski. La madre, al ser una enfermera capacitada, comenzó a buscar ayuda para comprender lo que le pasaba a su hija y poder ayudarla, es así como contacta al Dr. Anthony Kirkpatrick, anestesiólogo y experto en SDRC (síndrome de dolor regional complejo), dicha enfermedad es la que fue diagnosticada a la niña y el tratamiento ideal para ella, era administrarle dosis de ketamina. Es así como, luego del diagnóstico todo parecía marchar bien para la familia, que con ayuda de especialistas pudieron mantener a Maya en control durante un año.

Sim embargo, en el 2016, fecha en la que el huracán Matthew arrasó Florida (dónde residía la familia), es que Maya vuelve con los síntomas y está vez en aumento, lo que ocasiona que el padre desesperado, traslade a Maya al hospital All Chidren’s, que era más cercano por tratarse de una emergencia, allí internada los médicos empiezan a evaluar a Maya percatándose de los extraños síntomas, y cuando la madre llega muy alterada a explicar la situación de su hija; debido a que la conocía a la perfección, y comienza a indicarle a los médicos que lo que necesita es una dosis más alta de ketamina, en el hospital toman actitud defensiva, empezando a sospechar que Beata padecía de Trastorno Facticio Impuesto a Otros y que inventaba enfermedades en su hija para llamar la atención.

Los doctores no se explicaban cómo una niña pudiera necesitar una dosis tan alta de ketamina por ser una droga analgésica tan fuerte, por lo que hicieron caso omiso a las palabras de los padres de Maya y los separaron de ella llamando al  Departamento de Bienestar Infantil. Mientras transcurría la investigación Maya se quedó en el hospital separada de sus padres quienes para ese entonces ya habían contratado una abogada; no obstante, a pesar de todo el esfuerzo, se perdió la custodia de la niña, y Beata en un episodio trágico de desesperación y tristeza, ya que no se le era permitido ver a Maya, optó por quitarse la vida en el garaje de su casa.

Luego del suceso devastador para la familia y de que se había estado documentando toda la historia de la misma, es que se comenzó nuevamente con una investigación exhaustiva, por una demanda millonaria interpuesta por la familia de USD 200 millones contra el DCF (Departamento de Niños y Familias) y el JHACH (Johns Hopkins All Children’s Hospital). El juicio inició a mediados de septiembre del año 2023 y los jurados emitieron un veredicto poco más de un mes después, el 9 de noviembre del mismo año. El veredicto final fue una indemnización de más de USD 200 millones y el jurado concedió posteriormente a la familia otros USD 50 millones en concepto de daños punitivos.

Ambos casos fueron de gran impacto, no solo por la muerte de las dos madres involucradas, sino por el hecho de la gravedad del Síndrome de Munchausen, lo peligroso de su falso diagnóstico y las consecuencias que esto puede generar en todos los involucrados en estos casos. Actualmente Gypsy, que siempre estuvo sana, y Maya, que definitivamente estaba enferma, se encuentran bien, sin embargo, no cabe duda que todo lo anterior marcó sus vidas para siempre y son situaciones por las que ningún ser humano debería pasar.

En Venezuela se han reportado casos legales donde ha estado presente el síndrome aquí explicado, uno de ellos es el caso de una madre que enfermaba a sus hijos para llamar la atención de su ex esposo, lamentablemente uno de los niños murió por envenenamiento ocasionado por la madre, la cual fue condenada a cumplir la pena de TREINTA (30) AÑOS DE PRESIDIO, por ser autora responsable de la comisión del delito de HOMICIDIO CALIFICADO, tipificado en el artículo 408 numeral 3 literal “a” del Código Penal vigente para la época en que ocurrió el hecho, en relación con el artículo 77.3 ibidem y el artículo 217 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, en perjuicio de su hijo quien en vida respondiera al nombre de (IDENTIDAD OMITIDA) de 5 años de edad.”

El delito anterior actualmente está tipificado en el artículo 406 del código penal vigente, referente al homicidio y sus agravantes, en este caso la agravante es por cometer el delito en la persona de su descendiente. Cabe acotar, que en Venezuela la pena de muerte, la cual se mencionó en el primer caso expuesto, no está consagrada en la legislación por ir en contra de los derechos humanos.

Además, es importante hacer referencia a la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente, a la que se le hizo mención en la anterior condena y que cuyo objeto es “garantizar a todos los niños, niñas y adolescentes, que se encuentren en el territorio nacional, el ejercicio y el disfrute pleno y efectivo de sus derechos y garantías, a través de la protección Integral que el Estado, la sociedad y las familia deben brindarles desde el momento de su concepción”.