Utilizaremos una teoría económica para explicar el fenómeno de la corrupción en Venezuela

      EModelo Simple de Crimen Racional, propone que todo acto humano se basa en un cálculo de coste-beneficio, incluidas las decisiones que derivan en una actividad delictiva.

Esta teoría económica racional sugiere, que los individuos cometen crímenes basados en un análisis racional de cada situación. De hecho, Gary Becker, premio Nobel de Economía (1992) usó esta teoría para explicar que todo ser humano es un criminal en potencia, cuya naturaleza es pensar y comportarse sacando ventaja de su entorno para subsistir; donde la formula para determinar el medio a emplear, bien sea; el ejercicio de la abogacía, la actividad criminal, o la militancia política; no es relevante para el análisis costo-beneficio que finalmente define las decisiones  acerca de la honestidad del individuo.

Hasta entonces, las disciplinas dominantes en el estudio científico social del crimen eran la sociología y la psicología, pero Becker eligió pasar por alto esa tradición.

“Una teoría de conducta criminal útil puede prescindir de las inadecuaciones psicológicas o de la herencia de rasgos especiales, simplemente extendiendo el análisis habitual del economista sobre la teoría de la elección”.

La noción de Becker ayuda a entender, entre otras cosas, por qué cierto tipo de prohibiciones a menudo fracasan. En 1994, cuando el comercio dominical fue legalizado en Inglaterra y Gales, únicamente tres cadenas importantes abrieron sus puertas al público por primera vez en la historia. Las otras también abrieron sus puertas, solo que no por primera vez, sino como de costumbre, pues habían estado violando la ley durante años.

La paradoja era simple; las ganancias de las ventas al público en el día santo del mundo cristiano eran mucho más altas que el costo de la multa que tenían que pagar. Además, violar la ley semana tras semana era parte de la campaña para cambiarla.

Según entendemos de Becker, los individuos contravienen la norma -desde estacionar en un lugar indebido hasta la concusión o el peculado-  en tanto los beneficios de dicha actividad superen el riesgo punitivo previsto para ese delito. Es pues, una valoración entre el beneficio económico de delinquir y el costo esperado por la comisión de ese delito, que está influenciado por la severidad y la certeza del castigo.

Esta tesis nos ayuda a comprender el auge de delitos de la corrupción y la disminución de otros delitos, donde por ejemplo; atracar a un banco supone para el delincuente un beneficio infinitamente menor que el costo implícito y el riesgo punitivo por la comisión de ese delito, dado que el valor del botín como consecuencia de la devaluación de la moneda, no compensa la posibilidad de la pena que suele ser castigada con frecuencia y severidad.

 Quiere decir, que el fenómeno de la corrupción no depende enteramente de los beneficios que genera a sus participantes, ni de funcionarios precarizados que sucumben ante la tentación de hacerse de los elementos en su entorno para intercambiarlo por favores, por el contrario, según la tesis del crimen racional, sus participantes comparten los rasgos criminales de quienes cometen crímenes de extorsión, secuestro o cualquier otro tipo de delitos, solo a que diferencia de los últimos, hicieron una ponderación costo-beneficio; resultando que el castigo por la comisión de estos delitos compensa el beneficio como resultado de la actividad criminal.

“Somos una pequeña parte de un gran sueño, donde nuestros lectores son huéspedes en esta experiencia, y  nosotros somos los anfitriones que hacemos su visita cada vez más agradable y nuestro sueño cada vez más real.”

Alvaro Carlos Herrera Morales

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