El debate sobre el futuro del motor de combustión en Europa se intensifica con la Comisión Europea mostrando «síntomas de flaqueza» ante la crisis del sector y el riesgo de más de 100.000 empleos. Mientras Bruselas analiza modificar la hoja de ruta de 2035 abriendo la puerta a excepciones tecnológicas. El Gobierno español y Francia han exigido formalmente a la Presidente de la Comisión Europea que mantenga la prohibición total, incluyendo específicamente a los vehículos híbridos.

La Demanda Española de Prohibición Total
El Ejecutivo de Pedro Sánchez, junto con Francia, ha reclamado a la Comisión Europea que mantenga sin cambios el calendario regulatorio, que prevé prohibir la venta de motores de combustión en 2035 y su uso en 2050. Esta postura inflexible exige que no se incluyan excepciones para los vehículos híbridos, a pesar de que estos son las «grandes estrellas del mercado», representando más de la mitad de las ventas totales en Europa. Esta decisión conlleva implicaciones serias para el 11% del PIB nacional y los más de dos millones de empleos que dependen del sector del automóvil.
La Crisis del Sector Automotriz y la Reconsideración de Bruselas
Ante la presión de la industria y el riesgo de la pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo en los próximos dos años debido a la tensión innecesaria en la introducción del coche eléctrico, la Comisión Europea ha mostrado «síntomas de flaqueza» y está evaluando «meter marcha atrás» en la prohibición de 2035. Bruselas habría «admitido» su error de cálculo, reconociendo que el sector automotriz se encuentra en un «callejón sin salida». Para rectificar y evitar la parálisis del sector, la Comisión valora modificar su hoja de ruta abriendo excepciones a tecnologías intermedias.

Alternativas y Excepciones en Evaluación
Bruselas está analizando tecnologías intermedias para abrir excepciones a la prohibición de 2035. Se evalúan los combustibles sintéticos, creados a partir de aire y agua, aunque son extremadamente caros (pueden costar entre 100 y 200 euros el litro) debido al consumo energético «descomunal» requerido para su producción. La «alternativa razonable» son los combustibles renovables. Repsol es pionera en esta tecnología, sintetizando gasóleo y gasolina a partir de desechos orgánicos para reducir las emisiones al mínimo y buscar la neutralidad climática mediante compensaciones. Los motores híbridos también se consideran una tercera vía, ya que logran reducir las emisiones de manera importante.
El Desfase Industrial en España
La insistencia del Gobierno español en el vehículo eléctrico como única opción se da en un contexto donde Bruselas reconoce que el coche eléctrico «aún no arranca» por la falta de infraestructuras de carga y los costes de producción insostenibles para los fabricantes europeos. Pese a que Europa es el segundo mayor productor de coches del continente y más de la mitad de su producción es híbrida, la apuesta es arriesgada. Es crucial notar que, si bien hay proyectos de plantas de baterías en territorio nacional (Volkswagen en Sagunto y Stellantis en Figueruelas), a día de hoy «no se ha producido ni una sola batería» para coches eléctricos en el país. Por lo tanto, no es recomendable confiar el futuro industrial del sector español exclusivamente a los coches eléctricos.




